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Columna de Mahou clásica de los años 2000, se aprecia por la imagen de Mahou con los 2 leones que desaparecieron en 2010


San Miguel no se pudo disfrutar en barril hasta los años 90 en España, por ello este es uno de los primeros modelos de columna que se sacaron y que se pudieron disfrutar durante la década de los 90


Fernando VII y María Josefa de Sajonia, en 1826, viajan al manantial de Solán de Cabras para tratar de buscar una cura para la infertilidad de la Reina y poder engendrar un hijo varón que asegurase la continuidad de la monarquía. Esta botella era una de las que se encontraba en el Balneario y perduró hasta principios del S.XX.


Máquina para fichaje de empleados en su entrada y salida de los turnos de trabajo junto a unas pizarras de cuadrantes de turnos de trabajo. Así se organizaban los equipos de producción en la fábrica de Paseo Imperial en Madrid.


Esta edición de Alhambra 1925 salió al mercado por primera vez en las navidades de 2015 para que fuese un gran detalle para regalar y compartir en las mesas de las casas durante las festividades.


Esta es la primera 5 Estrellas de Mahou que salió al mercado en 1969.


Escena teatralizada en el estudio de Almayso de una madre con su hijo en una barca de atrezo delante de un mural con mar de fondo. Este atuendo era muy común en la moda del siglo XIX, vestir a los niños de marineros o militares y dicha costumbre se ampliaba a celebraciones como la primera comunión o como ropa festiva de día. Almayso, cuyo nombre deriva de las iniciales de Alfredo Mahou y Solana fue pionero en el arte de la fotografía y el retrato en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX.


Esta familia posa ante la cámara de Amayso en un patio delante de un edificio de ladrillo, posiblemente la fábrica de cervezas Mahou en la calle Amaniel de Madrid, con una de sus componentes separada del grupo y con expresión preocupada, cabizbaja o quizas enojada. En todo caso es un genuino retrato de finales del siglo XIX. Gracias al estudio fotográfico de Almayso en Madrid, Mahou dispone de uno de los fondos fotográficos históricos más importantes de España y consiguientemente de Europa, en retrato y composición costumbrista de la segunda mitad del siglo XIX en adelante.


La señora sujeta a la más pequeña mientras su hijo se apoya también en su hombro y en un pequeño bastón. Parece que las tres pequeñas van conjugadas en los colores de su vestimenta. Es posible que el chaval tenga algún problema al caminar, o por una torcedura o alguna enfermedad. En el siglo XIX varias enfermedades y plagas como la viruela, la gripe difteria, sarampión y posteriormente tuberculosis hicieron estragos en la población española con una esperanza de vida de unos 30 años, muy baja para Europa. Quien las superaba podía quedar con graves secuelas. La sociedad demandaba nuevos avances y descubrimientos en el ámbito de la medicina para poder combatirlas y mejorar esta situación. El siglo XX trajo las investigaciones del Dr. Ramon y Cajal sobre el sistema nervioso y neuronal y en 1928 la penicilina de la mano de Alexander Fleming entre otros.


Entrañable estampa de un padre sujetando a su retoño después del bautizo, en el estudio fotográfico de Almayso. El fondo fotográfico Almayso es uno de los más extensos que se conservan actualmente en el inicio de la fotografía en el siglo XIX y posteriormente, para toda Europa, tanto en la disciplina del retrato, el paisaje o la imagen costumbrista.


Elegante familia se retratata en el estudio Almayso. La finalidad del retrato no es solo personal, si no social y documental. Si tienes un estatus dentro de la comunidad, debías hacerte un retrato fotográfico que documentara tu posición dentro de esta, dándote un valor identificativo. No solo formaba parte del recuerdo de un momento temporal si no que servía de testimonio gráfico, definiendo de alguna manera al individuo y su entorno. Los sombreros altos eran adornados dependiendo de la condición social, con telas plumás o motivos florales combinados con su ropa de día. Este atuendo era muy común en la moda del siglo XIX, vestir a los niños de marineros o militares y dicha costumbre se ampliaba a celebraciones como la primera comunión o como ropa festiva de día.


Era comun que las familias acomodadas tubieran muchos hijos, en este caso la progenitora posa con sus ocho hijos mientras mira cariñosamente a una de sus niñas. Los sombreros altos eran adornados dependiendo de la condición social, con telas plumás o motivos florales combinados con su ropa de día.


Recreación de un momento mundano de estas seis señoritas recreando una escena costumbrista que representa algunos quehaceres de la mujer de buena posición en su dia a dia, como era el leer, bordar o charlar amistosamente alrededor de una mesa. Gracias al estudio fotográfico de Almayso en Madrid, Mahou dispone de uno de los fondos fotográficos históricos más importantes de España y consiguientemente de Europa, en retrato y composición costumbrista de la segunda mitad del siglo XIX en adelante.


Finales del siglo XIX fue desastroso para España en el ámbito geopolítico debido a la perdida de sus últimás colonias en Asia y Latinoamérica, con Cuba y Filipinas en 1898 en la guerra hispano-estadounidense. También pierde Puerto Rico, aunque España mantiene su soberanía hasta 1899 y Guam e islas Marianas también son cedidas a Estados Unidos. Esto supuso el retorno de muchos españoles que vivian en ellas y que reunieron un importante capital que trajeron a la peninsula. Los sombreros altos eran adornados dependiendo de la condición social, con telas plumás o motivos florales combinados con su ropa de día.


Gracias al estudio fotográfico de Almayso en Madrid, Mahou dispone de uno de los fondos fotográficos históricos más importantes de España y consiguientemente de Europa, en retrato y composición costumbrista de la segunda mitad del siglo XIX en adelante. En este caso la imagen la protagoniza una madre que posa serena junto a su hijo. El retratar a los bebés sin ropa se debía a varias razones, la pureza de la infancia, mostraba su vulnerabilidad y la manifestación de la naturaleza humana en su estado más puro, idealizando la infancia como una etapa idílica.


En la moda del momento además de la vestimenta de diario, existía la de día, más elegante para las horas diurnas, para pasear por el Retiro por ejemplo, o la de cocktail, para celebraciones de chaqué, de alto copete y diurnas o nocturnas, entre otros atuendos. El bombín se diseñó en origen para los guardabosques ingleses que necesitaba algo más bajo que el alto sombrero de copa en su labor de búsqueda de cazadores furtivos, en 1850. Se popularizo como sombrero de caza y competiciones a caballo y posteriormente se extendió a los hombres de negocios.


Entrañable imagen de una familia con su hija entre sus padres con un simpático flequillo y un gesto de asombro. Parecen muy unidos. Existen diferentes planos de retrato, el general presenta por completo a los retratados, el americano de rodillas para arriba, el medio presenta el torso y acerca al individuo, haciéndolo más personal e identificativo, el medio corto como el busto en la escultura y el primer plano que retrata la cara.


Simpática imagen de dos pequeños con trajes regionales, seguro que hay una fiesta de carnaval. Desde finales del ultimo decenio del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX en Madrid las celebraciones de carnaval se caracterizaban con el lucimiento y concurso de las carrozas decoradas libremente para la ocasión por sus promotores, en el Paseo de la Castellana. Al igual que la fotografía, lo que antes era algo exclusivo de las clases altas en el caso del retrato, con el carnaval y las fiestas de o bailes de carnaval, la celebración se popularizó.


Imagen de la foto de otra foto ya realizada y positivada anteriormente de un joven con lazo y chaqueta a rayas. Hacia 1855 La placa de vidrio sucede al daguerrotipo como soporte fotográfico más eficaz sobre el que se realizaron la captura de la imagen por medio de una emulsión de colodión húmedo en dicho vidrio al reaccionar con la luz. Almayso fué pionero en las técnicas usadas para elaborar las fotografías y se convirtió en un destino de referencia para la sociedad madrileña.


La fotografía de retrato nace en el siglo XIX continuando la labor artística de los pintores retratistas de la época, avalada por siglos de historia. Con la fotografía, el retrato se socializa, y aunque no deja de ser costoso, no lo es tanto como contratar a un pintor. Primero la usaron las familias con una posición económica acomodada, popularizándose posteriormente. Almayso, cuyo nombre deriva de las iniciales de Alfredo Mahou y Solana fue pionero en el arte de la fotografía y el retrato en la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX.


El hombre de la foto luce orgulloso con la barba Balbo, caracterizada por no unirse con las patillas del cuero cabelludo, se combina el bigote manillar y la perilla. También porta una gruesa cadena de reloj de bolsillo, muy común en la época. Existían muchos tipos de bigote, el natural, sin artificios, bigote inglés con puntas hacia afuera, imperial, pequeño tupido con las puntas en rizo hacia arriba, húngaro, más grande y estilo libre o Friendly Mutton Chops que une las patillas por el bigote. Ahora sería hipster.


El hombre de la foto posa serio en escorzo para la imagen. Existen diferentes planos de retrato, el general presenta por completo a los retratados, el americano de rodillas para arriba, el medio presenta el torso y acerca al individuo, haciéndolo más personal e identificativo, el medio corto como el busto en la escultura y el primer plano que retrata la cara.


Hombre con frac y pantalon a rayas posa en escorzo para Almayso. En la moda del momento además de la vestimenta de diario, existía la de día, más elegante para las horas diurnas, para pasear por el retiro por ejemplo, o la de cocktail, para celebraciones de alto copete y diurnas o nocturnas de chaqué o frac, entre otros atuendos. En estos documentos gráficos podemos apreciar e investigar la evolución social de la época junto a la cervecera Mahou. El autor de la imagen, el Sr Almayso es el acrónimo formado por las iniciales de Alfredo Mahou y Solana.


Habitualmente se vestía así con motivo de alguna festividad social, religiosa, como semana santa o familiar como una comunión, cumpleaños o boda. Hacerse una fotografía en el siglo XIX debía ser un acontecimiento de importancia con carácter de celebración, festividad o solemnidad, ya que implicaba el vestirse y prepararse para la ocasión, el acudir casi siempre acompañado al estudio, y el negociar el carácter del retrato, la puesta en escena, y la iluminación con el fotógrafo.


Finales del siglo XIX fue desastroso para España en el ámbito geopolítico debido a la perdida de sus últimás colonias en Asia y Latinoamérica, con Cuba y Filipinas en 1898 en la guerra hispano-estadounidense. También pierde Puerto Rico, aunque España mantiene su soberanía hasta 1899 y Guam e islas Marianas también son cedidas a Estados Unidos. El teniente posa sentado luciendo orgulloso su uniforme.